El procedimiento oral en el Nuevo Código Procesal Civil Boliviano

Juan Chávez Alanoca

Última Actualización Lunes, 02 de Diciembre de 2013. 03:31h.
Con la promulgación del Nuevo Código Procesal Civil se abroga el Código de Procedimiento Civil, puesto en vigencia el 2 de abril de I976 y elevado a rango de ley el 28 de febrero de I997.

El Código de Procedimiento Civil abrogado tenía un profundo contenido romanista, en el cual se originan la mayoría de las instituciones que conocemos (expresada por el derecho canónico y el historicismo del Siglo XVIII). Desde su formación promovió el principio escriturado, conocido en Francia e Italia como el procedimentalismo de la época de la exégesis. Mientras en Austria y Alemania el Code de procédure civile provocó una reacción a favor de la oralidad, finalmente se llega a aceptar el sistema mixto, es decir oral y escrito, lo cual significó un planteamiento equivocado del problema, pues todos los procesos son mixtos.

Actualmente no existe un proceso totalmente oral o escrito y en la doctrina se suele entender que estamos ante un proceso oral cuando existe un predominio de la palabra hablada como medio de expresión, y con un atenuado uso de escritos de alegaciones y documentación.

La necesidad de implementar juicio oral en el nuevo código procesal civil surge ante las contrariedades de dilación o mora procesal, excesiva carga procesal, saturación de expedientes que neutralizan la celeridad procesal y al otorgamiento de justicia oportuna, además constituye un factor para la generación de corrupción.

Las audiencias se realizarán totalmente de forma oral, impondrán exigencias fuertes a la intuición de las partes litigantes, donde jamás podremos prever con precisión lo que ocurrirá durante el juicio oral: las respuestas inesperadas de los testigos, los ardides de la contraparte, las indagaciones de los jueces o la aparición de nuevos medios de prueba o excepciones.

Las garantías para la efectividad del procedimiento oral se sustentarán en los siguientes principios:

Oralidad, forma principal de desarrollar el proceso.

Dispositivo, el Juez y/o Magistrado, verdaderos protagonistas dentro del proceso.

Inmediación, contacto directo de la autoridad judicial con los intervinientes en el proceso.

Concentración, conjunción de la actividad procesal en el menor número posible de actos.

Publicidad, difusión de la actividad procesal, salvo que el Juez decida lo contrario.

Saneamiento, facultad del Juez para resolver cuestiones capaces de impedir o entorpecer el pronunciamiento, o determinar la inmediata finalización del proceso.

Gratuidad, administración de justicia sin imposición pecuniaria.

Celeridad, economía del tiempo procesal para alcanzar una justicia pronta, eficaz y eficiente.

Interculturalidad, la autoridad judicial deberá considerar que el ejercicio de los derechos individuales y colectivos permite la convivencia de una diversidad cultural, institucional, normativa y lingüística.

Transparencia, informar a las partes en forma útil y fiable, sobre los actos procesales.

Igualdad, las partes gozan de las mismas condiciones en el ejercicio de sus derechos y garantías procesales.

Eventualidad, exige realizar actividades conjuntas, dentro de un mismo plazo, aun cuando sean excluyentes, contrarias e incompatibles.

Bilateralidad, la igual oportunidad que tienen las partes procesales para demandar su pretensión y asumir defensa legal.

Verdad material, la verificación que hace la autoridad judicial de todos los hechos y pruebas necesarias, aun cuando no hayan sido propuestas por las partes para emitir su decisión final.

Probidad, el comportamiento de las autoridades judiciales, partes, representantes, auxiliares de la jurisdicción y terceros en los actos procesales debe estar enmarcado en la buena fe, lealtad y veracidad.

Finalmente se debe reconocer la sacrificada tarea de los especialistas en Derecho Civil, Dr. José César Villarroel Bustos y Dr. Andrés Valdivia en la implementación de la oralidad en el foro judicial, con el fin de brindar calidad de la justicia, que sin duda será un verdadero éxito.

El autor es abogado.

Fuente: El Diario
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